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Javier Lorén: Nuestra fruta de hueso. Deleite para el paladar

Fuente: www.aragondigital.es, Jueves 15 de marzo de 2012.

JavoierLoren

Tribuna Digital

Nuestra fruta de hueso. Deleite para el paladar

El clima de algunas zonas de España permitió que, ya en tiempos de los romanos, se introdujera el cultivo del melocotonero, aunque fue un cultivo marginal hasta el siglo XIX. Desde entonces la superficie ha ido creciendo, y ya no se encuentran sólo en las vegas de los ríos donde ha sido tradición: Jalón, Cinca, Segre, Segura, Jerte, Guadalquivir, etc., sino que poco a poco, con las nuevas tecnologías de riego y con la aparición de nuevos materiales vegetales con mayor capacidad de adaptación al medio, se han ido expandiendo hacia otras zonas.

Nuestro país es el tercer productor de melocotones y nectarinas del mundo, detrás de China e Italia. Además, en los últimos años, se ha colocado a la cabeza de la innovación varietal. Nuestros fruticultores han adquirido, con gran esfuerzo económico, las mejores variedades que la tecnología ha puesto a su disposición, de manera que ofrecen al consumidor aquello que demanda en cuanto a gustos y orientaciones de consumo. Regiones tradicionalmente punteras como California, Carolina del Sur, Colorado y Georgia en USA, o países como Italia, han visto cómo España va un paso por delante en la incorporación de nuevos materiales vegetales.

En Aragón, los valles del Jalón y del Cinca, se han convertido, por su climatología y por sus suelos, en claros referentes nacionales en el cultivo de fruta de hueso, con explotaciones tecnológicamente muy avanzadas. Actualmente somos la segunda productora nacional, con cifras muy similares a Cataluña, que es la primera.

A pesar de que la competencia es dura y las demandas de los consumidores son cambiantes con el paso del tiempo, la fruticultura aragonesa, sin duda, se está adaptando a los nuevos retos; es dinámica y por supuesto tendrá futuro mientras haya agricultores y técnicos ilusionados por su trabajo, capaces de superar situaciones tan duras como la venta de su fruta, en ocasiones, por debajo del precio de coste, o sufrir los desastres ocasionados por heladas, granizadas, etc.
El consumidor europeo es cada vez  más exigente con la calidad, especialmente con el sabor y la textura, y también con el aspecto y las garantías sanitarias y ambientales. Un hecho ilusionante es nuestro nivel de exportación de melocotones y nectarinas que ha crecido en los últimos años hasta alcanzar el 56% de la producción, lo que indica que somos competitivos y que lo hacemos bien.
En Aragón, producimos fruta de hueso que responde a las exigencias del mercado, porque se ha venido haciendo un continuo esfuerzo de adaptación. Hace apenas unos lustros los fruticultores plantaban aquellas variedades más productivas, con la premisa de que el consumidor las iba a comprar. Actualmente, se plantan aquellas variedades acordes con las preferencias del consumidor. Un giro muy importante y significativo.

Fruticultores y mayoristas en origen tienen grandes retos por delante. El doctor Iglesias, investigador del IRTA y responsable de nuevas variedades, lo indicaba recientemente en las jornadas de Fruticultura realizadas en la Politécnica de La Almunia y en Zaidín: “En el caso del melocotón, al igual que en otras frutas, la oferta está excesivamente atomizada, frente a cinco grandes cadenas de distribución que compran un porcentaje elevadísimo de la fruta”. Y éste no es el único problema, hay otros tan o más preocupantes: “Es necesario pensar en la cadena de valor del producto: desde el productor hasta el consumidor, y ofrecer una calidad constante. En el caso del melocotonero, ésta pasa por realizar la cosecha en el estado óptimo de maduración e indicar con claridad la tipología del fruto con una etiqueta en los envases y/o en el fruto que indique, si se trata de una fruta dulce o no dulce (con frescura o ligera acidez), porque cuando esto se indica se incrementa el consumo. En definitiva ofrecer una calidad constante en destino para  obtener la máxima satisfacción del consumidor y así poder aumentar el consumo”.

Un reto importante del sector es la promoción de sus productos, algo que cuesta dinero, pero que, cuando se hace bien, se convierte en una inversión que produce interesantes retornos y que a buen seguro aumentaría el consumo.

La administración también debería velar para que no se produzcan situaciones que en nada contribuyen a propiciar el consumo. En no pocas ocasiones y en determinados establecimientos, la fruta se cambia de su envase, y ni la procedencia ni la variedad se corresponde con la realidad; pero más grave resulta el hecho de que el consumidor pueda manipular la fruta, en ese proceso de selección que, vía palpación, pretende conocer el estado de dureza, “madurez”, de la fruta, eligiendo aquellas que le interesa. Cuando un melocotón o una manzana han pasado por varias  manos, su aspecto es deplorable y, más que invitar a su consumo, induce a abandonar la intención de compra, y a que aquélla acabe en el contenedor de la basura.

Finalmente, todos sabemos que la fruta es un alimento muy saludable y  por eso se recomienda desde diversas instituciones sanitarias su consumo diario (campaña cinco frutas y verduras al día) por su contenido en vitaminas y minerales. No sólo eso. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, y algunas empresas lácteas usan las bondades de la fruta como reclamo para el consumo de sus lácteos, incorporando apenas unos gramos  de fruta en sus productos.

A finales de abril,  llegarán a los mercados de las zonas más tempranas nuestras magníficas cerezas, que ponen el inicio a la campaña frutícola, a la que seguirán albaricoques, ciruelas, melocotones, nectarinas, paraguayos, peras y manzanas.

Disfrute del sabor de la fruta de nuestra tierra.

Javier Lorén Zaragozano.

Presidente COITA. Profesor EUPLA

 
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